Una dieta equilibrada compuesta por frutas, verduras, proteínas magras y grasas saludables, como los ácidos grasos omega-3 procedentes del pescado y los frutos secos.
Actividad física regular: ejercicios que disfrutes como yoga, caminar o nadar.
Manejo del estrés mediante la meditación, la atención plena y técnicas de relajación.